Venancio, compro un gorila. (hembra) Cuando esta creció, comenzó a ser muy agresiva. Preocupado fue a ver a un veterinario, y esté le dijo que lo que necesitaba su “mascota” era tener relaciones sexuales para tranquilizarse.

 Como era muy difícil traer a un gorila macho, Venancio pensó que tal vez, su amigo Manolo, se animaría a hacerle el favorcito a la urgida hembra.

 -Manolo, ¿Te animarías a tener intimidad con mi gorila-hembra, por 500 dólares?

-¡Caramba! Venancio, pues no se… necesitaría pensarlo al menos un día.

 Al día siguiente Venancio le vuelve a preguntar que ha pensado.

 -Así, que mi querido Manolo, ¿Me harás este gran favor?

- Mira Venancio, le he pensado detenidamente, y si lo hago, solo necesito tres condiciones: La primera, nada de besos, la segunda, nada de hijos…

 Venancio lo interrumpe- Esta bien Manolo acepto tus dos primeras condiciones, pero, ¿Cual es la tercera condición? …

 -Hombre Venancio, dice Manolo, que al menos me des una semana más, para conseguir los 500 dólares.

 MORALEJA: Aunque esta historia, en realidad es un chiste, al final la enseñanza es que muchas veces nosotros solo somos responsables,  por las cosas que decimos, no por las cosas, que los demás entienden. ¿A poco no?